sábado, 17 de marzo de 2012

DIOSA LAKSHMI;LA VICTORIOSA






Nicolás Roerich
LAKSHMI, LA VICTORIOSA
Al este del monte Zent-Lhamo, en un jardín resplandeciente, vive la Santa Lakshmi, Diosa de la Felicidad. Por medio de una interminable labor embellece sus siete velos de paz. Todos los hombres saben esto. ¡Todos los hombres rinden honor a la Diosa Lakshmi!
Pero todos temen a su hermana, Siva Tandava. Ella, la Diosa de la Destrucción, está llena de malicia, es terrible y destructiva.
La propia Siva Tandava vino de detrás de las montañas. La Terrible se dirigió directamente a la morada de Lakshmi. Cuidadosamente, la temible diosa se acercó al palacio de la luz y, bajando la voz, llamó a Lakshmi.
Lakshmi dejó a un lado sus preciosos velos y se acercó a recibirla. Y detrás de ella venían sus doncellas, de pechos voluminosos y caderas redondeadas.
Laskshmi, caminando, se descubrió el cuerpo. Sus ojos eran grandes, su cabello oscuro. Sus brazaletes eran de oro. Sus varios collares, de perlas. Las uñas de Lakshmi eran del color del ámbar. Sobre sus pechos y hombros y en su abdomen y hasta sus pies tenía ungüentos de hierbas sagradas especiales. Lakshmi y sus doncellas son tan resplandecientemente puras como las imágenes del Templo de Mathura después de la tormenta.
Pero toda la justicia se debilitó ante la visión de la temida Siva Tandava, pues era muy aterradora, aun en su aparente humildad. De sus quijadas caninas salían colmillos amenazadores. Su cuerpo era tan rojo y tan desvergonzadamente velludo que resultaba indecente a la mirada. Ni siquiera los brazaletes de rubíes rojos como la sangre podían embellecer a Siva Tandava. Cualquiera podría imaginar que se trataba de un hombre.
La Terrible habló:
—"¡Salud a ti, Lakshmi, la justa, mi pariente cercana! Has creado mucha felicidad y bienestar. Hasta has llevado a cabo tu tarea con demasiado celo. Has ordenado los templos con oro. Has enriquecido la tierra con jardines. ¡Tú, Protectora de la Belleza!
Has creado a los ricos y a los generosos. Has creado a los pobres, que no reciben nada y, sin embargo, se regocijan. Has ordenado un comercio pacífico. Has sembrado entre los hombres todos los vínculos benévolos. Has imaginado distinciones gozosas y frágiles para el hombre. Has colmado los corazones de las personas con la conciencia gozosa de su superioridad y orgullo. ¡Eres generosa!
Tus doncellas son tiernas y cariñosas. Tus jóvenes son fuertes y ambiciosos. Con gozo, las personas crean según su propia semejanza. Las personas se olvidan del cambio y la destrucción. ¡Salud a Ti!
Tranquilamente observas la procesión humana. Y te queda poco por hacer. ¡Me preocupo por ti, mi pariente cercana! Sin una labor, sin preocupaciones, tu cuerpo se pondrá pesado. Y las preciosas perlas se descolorarán sobre él. Tu rostro brillará y tus encantadores ojos parecerán de bovinos.
Luego, las personas olvidarán traerte agradables ofrendas. Ya no te traerán flores sagradas. Y ya no encontrarán excelentes trabajadores para Ti mismo. Y se enredarán todos los designios sagrados. Las personas no pueden permanecer inactivas. ¡Heme aquí, realmente preocupada por ti, Lakshmi, mi pariente cercana!
Durante largas noches he imaginado una labor para Ti. Somos parecidas. No prestes atención al exterior. Me resulta difícil esperar la prolongada destrucción del tiempo. Unámonos y aniquilemos todas las estructuras humanas. Destruyamos todos los gozos humanos. Expulsemos todas las estructuras acumuladas por los hombres. Las personas perciben débilmente las fronteras.
Quítate Tus siete velos de paz. Y entonces me regocijaré y de inmediato llevaré a cabo mis tareas, para que puedas inflamarte de fervor y creación. Y nuevamene derramarás lágrimas benévolas por los hombres y otra vez podrás fabricar aún más velos ornamentales para Ti. Crearás ornamentos aún más ricos. ¡Tú, la inagotable dadora! Otra vez las personas Te buscarán.
Humilladas, aceptarán nuevamente Tus dones con gratitud. Concebirás para los hombres tantas pequeñas y nuevas condiciones e insignificantes invenciones que hasta los más tontos se creerán inteligentes e importantes. No temo a la maldición humana y ya percibo las gozosas lágrimas que los hombres Te ofrecen.
¡Piénsalo seriamente, Lakshmi, mi pariente cercana! Mis pensamientos Te son útiles y para mí. Tu hermana, están llenos de gozo."
Siva Tandava tiene un astuto poder. ¡Piénsalo! Recordó las guerras pasadas y las miserias humanas. ¡Piénsalo! Otra vez deseó evocar sobre la tierra la destrucción a través del mal. ¡Piénsalo! Qué nociones malvadas volvieron a despertar en esta mente maliciosa.
Sin embargo, Lakshmi no ofreció una palabra como respuesta. En silencio, sólo con un gesto, rechazó el proyecto malvado de Siva Tandava.
Entonces, una vez más, la Diosa perversa, preparada con amenazas y haciendo crujir sus colmillos y olvidando todas sus propuestas benévolas comenzó:
— "¡Tonta Lakshmi! Te rodeas de estas pacíficas bordadoras. Aprecian las pequeñas paredes de sus miserables hogares. Dedicadas a sus designios terrenales, olvidan mirar hacia las estrellas. Las personas no pueden comprender aquello que viene en paz. Honran el trueno y el rayo.
Tus antiguos altares están cubiertos de fétida grasa. Tu belleza no puede vivir en medio del polvo de las casas viejas. El tiempo destruye los mejores designios y el moho cubre el mejor dibujo. ¡Sigúeme! Te enseñaré un coro tal de vanidad que Tu sabiduría quedará aturdida."
Siva Tandava pronunció todas estas cosas tremendas. Y los terremotos partieron la tierra con sus convulsiones. Y las islas se hundieron en los océanos. Y surgieron montañas nuevas. Pero Lakshmi rechazó todos los ofrecimientos de Siva Tandava.
La Diosa Santa respondió:
— "Para darte alegría sólo a ti y causar pena a los hombres no me rasgaré los velos. Con una delicada red ensalzaré a la humanidad. De entre todos los corazones nobles, reuniré excelentes trabajadores. ¡Bordaré nuevos signos en mis velos! Los más bellos, los más preciosos, los más poderosos. Y en estos signos, en las imágenes de las bestias y aves más nobles, en los contornos de las flores resplandecientes y en las hierbas curativas, enviaré a los corazones de todos mis más benévolas invocaciones. Evocaré desde el abismo el mayor fuego creador. Y con una llama rampante protegeré los luminosos esfuerzos del Espíritu."
Así lo ordenó Lakshmi.
Del resplandeciente Jardín se alejó Siva Tandava, derrotada. ¡Regocijaos!
Ahora, Siva Tandava esperará, con una violenta furia, a larga destrucción del tiempo. Con una ira incalculable, a veces aplasta la tierra y entonces mueren hordas le personas. Pero Lakshmi, siempre a tiempo, arroja sus benditos velos. Y sobre las cenizas de quienes han muerto, se reunirán los hombres otra vez.
Se unirán en una solemne procesión.
La justa Lakshmi adorna sus velos con los nuevos siglos sagrados. Y desde el espacio, enciende un nuevo Fuego.

Ángel JABAMIAH

sábado, 17 de mar de 2012
Descripción 
La energía que debemos utilizar el 17 de marzo se llama Jabamiah y lleva el número 70.
Si estás pensando en realizar un régimen para poner en forma tu cuerpo físico, debes saber que para que tus piezas externas sean de oro, es preciso que antes el oro acceda a tus emociones y al mundo de tus ideas, puesto que todo está relacionado entre sí. 
Según los esoteristas, el cuerpo físico es la expresión final de un proceso.
Se impone pues un repaso y una purificación de sentimientos y pensamientos, tras lo cual ya estarás a punto para tener un cuerpo Danone.
Ánimo y adelante.
 
Plegaria
JABAMIAH: Verbo que produce todas las cosas.
En el Principio, Elohim, El-Los-Dioses, el Ser de Seres, había creado en principio lo que constituye la existencia de los cielos y de la tierra. JABAMIAH: 
señor que produce todas las cosas, haz de mí el receptáculo vivo y consciente de tu verbo.
Lléname, JABAMIAH, de tu presencia; 
de suerte que cuando el mundo me llame a la acción, sea tu fuerza la que actúe, tu voz la que ordene, tu divino genio el que construya. 
Regenera en mí, Señor JABAMIAH, todo lo que haya dejado de ser conforme a la ley divina y guárdame, Señor, de la vanidad de pensar que mis obras son mías cuando son tuyas. 
Permite, JABAMIAH, que las circunstancias sean propicias a la expresión de tu verbo, y pon ante mí a las personas adecuadas para que tu semilla fructifique en ellas. 
Y si mi trabajo es grato a tus ojos, llévame, Señor, ante el trono de Dios.

El Hada Azul

Vivía en un mundo de hielos eternos y no le gustaba.
Una noche en que el Hada aún no dormía,
un resplandor especial apareció en el cielo.
Al principio era solo una pequeña mancha luminosa, que creció y creció y bien pronto todo el espacio se llenó de color.
Verdes y violetas, azules, amarillos y rojos, se entremezclaban armoniosamente y su luz arrancaba destellos del suelo helado como de un espejo.
Y el Hada miró al cielo y vio estrellas fugaces y luceros ardiendo, estelas de cometas y nubes transparentes.
El Hada se sintió feliz y entendió que aquel era su lugar,
que cada rincón del mundo contiene sorpresas maravillosas y que le gustaba la aurora boreal y el cielo estrellado de su país de Hielo.
Ahora sabía que las estrellas fugaces son como mariposas celestes y que los cometas se llevan muy lejos las añoranzas de las Hadas Tristes".

HACER QUE NUESTRAS ORACIONES SEAN CONTESTADAS

De acuerdo con los kabbalistas, todo lo que está escrito en la Biblia tiene un significado espiritual más profundo y que va más allá de la historia o la descripción física. Por lo tanto, cuando leemos que el Creador le pide a Moisés que oriente al pueblo a construir un Tabernáculo en medio del desierto, no sólo estamos leyendo sobre la construcción de una estructura física, sino también de un espacio metafísico mediante el cual podemos conectar con la Luz.

Cuando el Creador dice: “Construyan un lugar para Mí, una casa donde pueda estar dentro de ustedes”, en realidad está diciendo “Construyan un lugar dentro de ustedes, en su corazón y alma, donde yo pueda formar parte de ustedes”. Abandona las estupideces, la ira y la negatividad. Saca la oscuridad que te separa de la realización verdadera. Deshazte de la depresión y el juicio. Renuncia al egoísmo, la mentalidad de “sólo me ocupo por mí mismo”. ¿Por qué? Porque cuando nos deshacemos de todas estas cosas, podemos crear espacio para la Luz.

Tal vez algunos de ustedes se preguntarán: si todos somos parte de Dios y nosotros podemos crear esta unidad con el Creador, ¿entonces por qué necesitamos lugares para reunirnos y conectar? ¿No podemos simplemente conectarnos desde casa?

La respuesta es no. El Creador le estaba diciendo a Moisés que creara un lugar donde pudiera existir la sensación de unidad mediante el intercambio de amor; un lugar al que todos podríamos acudir cuando estuviéramos cabizbajos o deprimidos, cuando estuviéramos felices o emocionados, o inclusive simplemente cuando sintiéramos la necesidad de estar con las personas que nos importan.

Por un lado, sí, podemos conectar con la Luz por nosotros mismos. Cada uno de nosotros recibió un hilo de vida, y con este hilo podemos ser más como el Creador. Pero como somos humanos y tenemos nuestras debilidades, necesitamos otros hilos, otra energía con la cual combinarnos y crear esta unidad. Necesitamos lugares compartidos para decir “Oye, me equivoqué. Por favor, perdóname”. Así como necesitamos crear un Tabernáculo metafísico interno, también necesitamos crear un Tabernáculo físico externo para todos nosotros.

Hay un relato sobre un gran kabbalista, quien poseía una energía increíble, que entró en un lugar de adoración. Sin embargo, tan pronto como llegó, le dijo a un hombre sentado cerca de la puerta: “No puedo entrar ahí. Está tan lleno de oraciones, tan lleno de energía, tan lleno de los deseos y lágrimas de las personas. No puedo entrar”.

Sorprendido y confundido, pero muy al tanto del poder y energía de este gran kabbalista, el hombre respondió: “Pues, ¿no es eso lo que queremos de un lugar de oración? ¿No queremos estar llenos de todas esas cosas?”.

“No”, dijo el kabbalista. “No queremos que permanezcan ahí. Queremos que se eleven a los Mundos Celestiales donde el Creador pueda recibirlas. Y la razón por la que éstas no suben es porque todas estas lágrimas y todas estas personas están llorando solas, no están juntas. No hay unicidad, no hay unidad en este lugar. Y por lo tanto, toda esta energía permanece aquí y no puede ser liberada al cielo”.

A través de esta historia, podemos aprender que nuestro poder para hacer cambios, para realmente hacer una diferencia y hacer que nuestras oraciones sean contestadas, sólo es posible si somos parte de algo más grande que nosotros mismos. Cuando hablamos de un Tabernáculo, estamos hablando de un lugar donde nos reunamos con otras personas en el mismo campo de juego, un lugar donde la gente pueda verse a los ojos y quererse, un lugar donde podamos decir “lo siento” y un lugar donde podamos decir “gracias”.

La energía de esta semana nos recuerda que ningún hombre es una isla. No podemos hacer nuestro trabajo espiritual solos. Necesitamos tener gente que nos rodee y mediante la ocupación verdadera unos por otros, a pesar de nuestra diversidad y diferencias, poder construir un lugar donde exista el amor.

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Lección 114

Lección 114: Por la mañana y por la noche:
"Soy espíritu"

"Soy el Hijo de Dios. No hay cuerpo que pueda contener mi espíritu o imponerme una limitación que Dios no haya creado."
"Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación."
"¿Cuál podría ser mi función sino aceptar la Palabra de Dios, Quien me creó para ser lo que soy y lo que por siempre he de ser?"
A la hora en punto: "Soy espíritu"
Media hora más tarde: "Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación."

¿Te acordás cuando hablábamos de "no hagas a los demás lo que no querés que te hagan a vos"? Silvia me agregó que, además de "Dale a los demás lo que querés recibir", tengamos la sensibilidad de saber reconocer lo que el otro quiere recibir. Recordemos entonces, además de si querés amor... empezá amando, si al otro no le gusta escucharlo, pese a que vos te guste oírlo, no lo digas... por lo menos con la boca del cuerpo. Me acotó: -Sabés, Rica? Por más que a vos te encanten los buñuelos de seso, yo puedo detestarlos. Que vos los consideres ricos, no significa que yo tenga que comerlos.-
Me hizo recordar cuando mi hermana, a la que adoro, y que adora las sorpresas, me agasajó con una fiesta de cumpleaños sorpresa en mi casa... que para mí fue interminable, ya que quiero siempre saber todo de antemano, y tenerlo organizado, planificado y detallado.
Sí, todo bien, valoré el gesto; pero en realidad, cuando 20 personas me gritaron "¡¡Sorpresa, Feliz cumple!!" en vez del placer o la sensación de sentirme agasajada, lo primero que pensé fue: "¡Dios mío! ¿Qué corno les voy a dar de comer a todos éstos?"
Ta' bien, estoy tratando de aflojarme y dejarme fluir... y descansar en Dios.
("Yo soy la flexibilidad perfecta" "Dejo que la vida fluya" "Acompaño el proceso de la vida": esas son algunas de las afirmaciones que doscientas veces escribí de corrido, sin interrumpir ni detenerme)