lunes, 23 de enero de 2012

Lección 62

"Perdonar es mi función por ser la luz del mundo."
Regocijémonos de poder comenzar y terminar el día con esta idea, además de repetirla tan frecuentemente como sea posible, así pasaremos un día feliz. De ser posible con los ojos cerrados, repetí: "Perdonar es mi función por ser la luz del mundo. Cumpliré mi función para así poder ser feliz." Dedica 1 ó 2 minutos a pensar sobre tu función y la felicidad que te brindará. Si te distraés repetí la idea y decite: "Deseo recordar ésto porque quiero ser feliz".
Tu perdón es lo que lleva este mundo de las tinieblas a la luz, lo que te permite reconocer la luz en la que ves. Mediante tu perdón, vuelves a recordar la verdad acerca de tí; es por lo tanto, donde reside tu salvación. El perdón es un regalo que te hacés a vos mismo, usándolo para reemplazar los pensamientos de ataque, ya que con el ataque apelas a tu debilidad; con el perdón, a la fortaleza de Cristo en vos. El perdón arrasará con todo vestigio de temor, culpabilidad y dolor; reinstaurará en tu conciencia la invulnerabilidad y poder que Dios le confirió a Su Hijo.

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